Nos duele el cuerpo…Y el alma

En el día a día, no solo tenemos que enfrentarnos a nuestros dolores físicos, la Fibromialgia también afecta a nuestra mente de una manera muy importante.
No es raro que una persona que sufra Fibromialgia también tenga además depresión y otros síntomas psicológicos que la incapaciten aún más.
Los dolores propios de la enfermedad traen consigo otras dolencias, se nos enferma el alma de la desesperación, stress, ansiedad, insomnio
Por si no fuera suficiente malo convivir día a día con dolores constante, con el agotamiento, con la falta de sueño, también tenemos que luchar en muchos casos con nosotros mismos, con nuestro yo malvado que siempre esta importunándonos y no dejándonos descansar, para estos casos es imprescindible el apoyo de familiares y profesionales como los de Salud Mental.
No es que tu estés loca, es que estas tan superada por la situación que tu cabeza empieza a desvariar, a no estar centrada, a sugerirte ideas oscuras…
En Salud Mental te escuchan, tratan tu depresión, y te brindan apoyo para que no te sientas sola, para que puedas sobrellevar los peores momentos.
Los grupos de terapia también son de gran ayuda, te permiten expresar tu dolor y escuchar a otras personas con tus mismos problemas y ver como ellos los afrontan.
La medicina general solo te atiborraran de pastillas, van probando a ver si alguna funciona mejor, pero como los síntomas son tantos y variables de persona a persona, es complicadísimo acertar con un tratamiento, añadámosle que encima muchos médicos creen que la Fibromialgia como tal no existe…Acabamos siendo conejillos de indias y siendo despachados lo más rápido posible de las consultas.

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