Alguien voló sobre el nido del cuco

No pongáis una cortina de humo donde no la hay, me habréis visto los que habéis leído mi libro derrotada, asustada, frustrada, así era…
Pensé.
Nos esforzamos más que los demás que nos rodean y obtenemos menos y encima tenemos que aguantar que nos llamen locos y vagos…
¿Cómo no nos vamos a sentir a veces emocionalmente inestables si por más que lo intentamos no recibimos ningún tipo de apoyo y empatía?
Somos frágiles y vulnerables, pero somos unas luchadoras incansables, podéis ignorarnos todo lo que queráis, podréis hacernos llorar en uno de esos días malos, pero siempre intentaremos levantarnos, un día mas con dolores diarios por que son crónicos, con el cansancio y la falta de vitalidad, con todas nuestras patologías, con la fibroniebla, sin encontrar las palabras que deciros, siempre lucharemos por que estamos enfermos y nuestra vida no es fácil.
No es fácil aceptar la transición de pasar de un apersona que podía hacer una vida normal a pasar a ser como yo me siento, una planta…
A todas las circunstancias juntas se agregan la ansiedad y la depresión.
La medicina es un arte imperfecto.
Cada día es una lucha invisible para los demás, pero una lucha en una batalla que dura toda la vida para nosotras, y nos sentimos solas, porque cada vez los pasos que damos son más difíciles.
Hay una nube negra sobre mi cabeza, es la depresión, depresión por no ser tratada como una paciente, depresión por tratar con gente hostil donde te sientes juzgada y criticada.
“Yo y solo yo puedo sacarme de aquí, transformar el dolor en algo que me beneficie”
Porque si espero que me ayudéis profesionales de la sanidad pública estoy apañada.
Solo digo que merecemos algo de respeto.

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